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  • Nelda Bedford Gaydou

Vestigial Trivia: Ear Wiggling / Trivia vestigial: mover las orejas

English:


Obviously, I miscalculated the time I would have available for writing my blog, but I can never keep away from trivia from too long, so I’m back at it again, this time with ear wiggling.

Apparently, all animal species have vestigial features, whether anatomical, physiological or behavioral. We humans have over 100 of them! They include the palmar grasp reflex (found in newborns but diminishing after 3 months), tails (usually lost by embryos at around 8 weeks of gestation), wisdom teeth (increasingly congenitally absent, but not in my case, alas!), the nictitating membrane (a third eyelid, evolved into the plica semilunaris, a fold of the conjunctiva at the inner corner of the eye), the palmaris longus muscle (a thin strip between wrist and elbow commonly harvested for tendon grafting and absent in about 10% of us), the pyramidalis (a triangular muscle in the lower abdomen, one or two of which are present in about 80% of the population), the occipitalis minor (a thin banded muscle just under the back of the skull that allows the scalp to move forward and backward, completely absent in all Melanesians, about half of Japanese and one-third of Europeans) and the auricular muscles (which control the pinna, or visible part of the ear, and are nonfunctional in most people). This has all been the subject of much scientific research, a sample of which follows:


Remarkably, our brains still retain the ancient neural circuitry that let our mammalian ancestors control the movement of their ears. Steve Hackley, a cognitive neuroscientist at the University of Missouri, reviews the evidence in a paper in the journal Psychophysiology. The existence of this “evolutionary fossil” is a reminder that humans evolved from species that utilized their ears more fully to assess important, loud, or startling noises, and to express emotions like fear and rage.

Aside from a few modern people who have the uncanny ability to wiggle their ears, “such attempts are in vain,” he added. So the question is: Why do we still have brain space devoted to it?


To answer that question, we have to take a quick detour into evolution. In short: You are a living fossil. (I don’t mean that to be rude.) While evolution selects for traits that are useful and allows the ones that are not to drift away, it’s hardly efficient about the process. As it tries out various features only to discard them, it leaves countless traces behind. And so you contain the evolutionary remnants of millennia, from your useless tailbone to your unnecessary appendix to your disease-prone tonsils to wisdom teeth to the way your skin goose bumps in chilly weather (it still thinks it has fur to keep you warm).


We call these remnants “vestigial structures.” And the system for controlling our ears is doubtless among them. Recently, many supposedly useless vestigial structures—like the appendix and the spleen—have been shown to actually not be so useless. But the ear-orientation circuit appears to be one of the clearest examples we have of a completely unnecessary feature left behind by evolution, say Hackley and Heffner. “The brain is astonishingly expensive,” Hackley says. “The fact that it would keep doing something like this, which is useless—that’s pretty surprising.” (https://slate.com/technology/2015/10/vestigial-muscles-try-to-pivot-your-ears-like-a-dog-or-cat-does.html)


Useless? Really?! I beg to differ. Ear wiggling has been invaluable to me throughout the years. In grade school, it caused amazement and envy among my peers. As a teenager, it was a guaranteed source of admiration and entertainment during babysitting sessions. It has served to amuse my children and grandchildren. It has saved me on many occasions when called upon to demonstrate an unusual skill, and it has been a source of endless mirth for me as I watch others grimace in their unavailing efforts to imitate me.

By the way, it is a trait that often goes with the ability to raise one eyebrow, which I can also do (left only). But my father is able to do both AND move his scalp at will, which, being bald, he can do with spectacular effect.

So let’s have no more nonsense about ear wiggling being useless. Come on now, don’t you wish you could do it? Practice in front of a mirror. If only I could see you try!

References:

https://www.britannica.com/list/7-vestigial-features-of-the-human-body

https://www.mentalfloss.com/article/91022/5-muscles-you-might-be-missing

https://brightside.me/wonder-curiosities/11-unexpected-signs-that-you-have-a-unique-body-358710/


Español:


Obviamente, calculé mal el tiempo que tendría disponible para escribir el blog, pero no puedo abandonar la trivia por demasiado tiempo, así que aquí estoy de nuevo, esta vez con las orejas y la capacidad para moverlas.

Aparentemente, todas las especies animales tienen características vestigiales, ya sea anatómicas, fisiológicas o conductuales. ¡Los humanos tenemos más de 100! Incluyen el reflejo de prensión palmar (que se encuentra en los recién nacidos y disminuye a partir de los 3 meses), la cola (que el embrión suele perder alrededor de las 8 semanas de gestación), las muelas de juicio (cada vez más ausentes congénitamente, aunque lamentablemente no en el caso mío), la membrana nictitante (un tercer párpado que se convirtió en la plica semilunaris, un pliegue de la conjuntiva en el canto interno del ojo), el palmaris longus (una tira delgada de músculo en el antebrazo que se suele cosechar para injertos tendinosos y que está ausente en alrededor del 10% de los humanos), el pyramidalis (un pequeño músculo triangular en la parte inferior del abdomen, uno o dos de los cuales se encuentran en alrededor del 80% de la población), el occipitalis minor (una banda delgada de músculo en la base del cráneo que permite mover el cuero cabelludo hacia adelante y hacia atrás y que está completamente ausente en todos los melanesios, alrededor de la mitad de los japoneses y un tercio de los europeos) y los músculos auriculares (que controlan la pinna u oreja, la parte visible del oído, y que no son funcionales en la mayor parte de la gente). Todo esto ha sido objeto de mucho estudio científico, evidenciado por lo que sigue a continuación:


Asombrosamente, nuestro cerebro mantiene el antiguo circuito neural que permitía a nuestros ancestros mamíferos controlar el movimiento de sus orejas. Steve Hackley, un neurocientífico cognitivo de la Universidad de Missouri, repasa la evidencia en un artículo de la revista Psychophysiology [Psicofisiología]. La existencia de este “fósil evolucionario” nos recuerda que los humanos evolucionaron de especies que utilizaban sus orejas en mayor grado para evaluar ruidos importantes, fuertes o alarmantes, y para expresar emociones como temor y rabia.

Aparte de algunas pocas personas modernas que tienen la misteriosa capacidad de mover las orejas, “tales intentos son en vano,” agregó. De modo que la pregunta es: ¿Por qué el cerebro todavía tiene espacio dedicado a esto?

Para responder esa pregunta, tenemos que hacer un pequeño desvío por la evolución. En resumen: eres un fósil viviente (y no lo digo como insulto). Aunque la evolución selecciona características que son útiles y permite que las que no lo son desaparezcan, el proceso dista mucho de ser eficiente. A medida que prueba varias características para después descartarlas, deja atrás innumerables huellas. Es así que contienes los restos evolucionarios de milenios, desde el inútil huesito dulce hasta el apéndice innecesario, las amígdalas tan propensas a enfermarse, las muelas de juicio y la piel de gallina cuando hace frío (tu piel todavía piensa que tiene pelaje para calentarte).

Estos restos reciben el nombre de “estructuras vestigiales”. Y no hay duda de que el sistema para controlar nuestras orejas está entre ellas. Recientemente, se ha demostrado que muchas de las estructuras vestigiales supuestamente inútiles –como el apéndice y el bazo– no son realmente tan inútiles. Pero el circuito de orientación auricular parece ser uno de los ejemplos más claros que tenemos de una característica completamente innecesaria que la evolución dejó atrás, dicen Hackley y Heffner. “El cerebro es asombrosamente costoso,” dice Hackley. “El hecho de que siguiera haciendo algo así, que es inútil –eso es bastante sorprendente”. (https://slate.com/technology/2015/10/vestigial-muscles-try-to-pivot-your-ears-like-a-dog-or-cat-does.html)


¿Inútil? ¡¿En serio?! Estoy en total desacuerdo. El poder mover las orejas me ha sido de valor inestimable a través de los años. En la escuela primaria, causaba asombro y envidia entre mis pares. De adolescente, era una fuente garantizada de admiración y entretenimiento cuando cuidaba niños. Ha servido para divertir a hijos y nietos. Me ha salvado en muchas ocasiones cuando había que demostrar alguna destreza inusual, y ha sido una fuente inagotable de risa para mí al ver las muecas que hacen los demás en sus esfuerzos infructuosos por imitarme.

Dicho sea de paso, es una característica que suele darse con la capacidad para levantar una ceja, lo cual también está dentro de mi repertorio (solo la izquierda). Pero mi papá no solo puede hacer ambas cosas, sino que también mueve el cuero cabelludo y, como es pelado, el resultado es espectacular.

Así que, basta de tonterías acerca de la inutilidad de poder mover las orejas. Vamos, ¿no te gustaría poder hacerlo? Practícalo frente al espejo. ¡Si tan solo pudiera verte!

Referencias (en inglés):

https://www.britannica.com/list/7-vestigial-features-of-the-human-body

https://www.mentalfloss.com/article/91022/5-muscles-you-might-be-missing

https://brightside.me/wonder-curiosities/11-unexpected-signs-that-you-have-a-unique-body-358710/

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